historia

 

La lectura del rostro es tan antigua como la humanidad. Mucho antes que la ciencia moderna pusiera a disposición de los médicos y profesionales relacionados con el cuidado de la salud, herramientas de diagnóstico, ya se empleaba y complementaba otros métodos para determinar el tratamiento y cura de las enfermedades, tales como la escucha, los tactos o pequeños golpes en ciertas partes del cuerpo.

En Oriente

Los llamados “maestros” del Siang Mien no pusieron por escrito su conocimiento, ya que al ser una “profesión secreta”, creían que el escribir revelaría todo el saber que conservaban tan celosamente. Afortunadamente, este conocimiento ha llegado hasta nuestros días.

En Europa

De la misma manera, sabemos que otras civilizaciones han empleado esta técnica. tales como los griegos. Uno de sus mayores exponentes en la antiguedad, Hipócrates de Cos (460-370 AC.), escribió un tratado sobre las observaciones que realizaba en los rostros de los moribundos y muertos. Así pudo establecer una conexión entre el cuerpo y el carácter de una persona. A pesar de la hostilidad y la persecución, una parte de sus conocimientos pudo llegar hasta la época del Renacimiento.

El médico suizo Philippus Bombastus von Hohenheim, más conocido como Paracelso (1493-1541), resumió y condensó su conocimiento de la naturaleza y del hombre en una nueva rama de la medicina. Concluyó que lo que ocurre en el interior del cuerpo, produce señales visibles en el exterior y que el aspecto de las personas está directamente relacionado con su tranquilidad a nivel mental.

Más tarde el doctor Wilhelm Heinrich Schüessler (1821-1898) retomó estos conocimientos, los enriqueció y creó una novedosa terapia para el tratamiento de múltiples enfermedades, que ha ganado popularidad en los últimos años. El doctor Schüessler observó que las necesidades de determinados minerales, esenciales para la salud de las personas, se reflejaban claramente en sus rostros. Los diferentes colores de los mismos proporcionan información no sólo sobre la falta de ciertos minerales, sino sobre las enfermedades asociadas a dichas carencias en el organismo.

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