diagnóstico facial

 

en tu rostro se ve la enfermedad, pero también la cura

 

El Diagnóstico Facial (también conocido como el Análisis del Rostro) es el estudio de los signos clínicos de la cara, cuyo objetivo es nada menos que detectar precozmente los primeros signos de trastornos y/o enfermedades a través del rostro.

Cada persona presenta signos inequívocos de dolencias o carencias físicas en su rostro, usualmente mucho antes de que se manifiesten en el cuerpo y ocasionen molestias o dolor. La piel muestra señales a medida que pasan los años: manchas, brillo, sombras y arrugas o pliegues. Los rostros hablan a través de estos signos y le dan a su portador un perfil distintivo, revelando aspectos que tienen que ver con su actitud mental, su vida pasada y carencias actuales agudas o futuras. Sin embargo, para cada dolencia hay una solución.

Nada ocurre en el interior del cuerpo que no se refleje en el exterior. Cada semblante es único y refleja el estado físico y mental de su dueño o dueña.  Por ejemplo, es fácil identificar a una persona amargada observando los extremos de su boca, que normalmente apuntan hacia abajo. Incluso dentro de la cultura popular se emplean distintas expresiones para denotar la enfermedad o las caras supuestamente saludables.

El Diagnóstico Facial no es nuevo; al contrario: es un conocimiento milenario fundamental para la medicina moderna que se originó a través de la sabiduría de los primeros sanadores, experiencia que aprovechamos hoy, aumentada y corregida, para mejorar la salud y el estado general de las personas que acuden a leer su rostro. Desde tiempos inmemoriales, los maestros de la sanación y la curación han recurrido a la Lectura del Rostro para determinar con gran precisión las dolencias y sobre todo, las soluciones a diferentes problemas de salud de sus pacientes.

¿Quieres saber cómo se emplea el diagnóstico facial y para que es útil? Visita la sección Aplicaciones.

Nota Importante: La información contenida en estas páginas se publica únicamente con  propósito informativo y en ningún caso sustituye o reemplaza el diagnóstico o tratamientos prescritos por médicos o personal sanitario autorizado.